DISFRUTA OLMUÉ

Comunidad Mariana de Osorio cumplió 399 años


El sábado 28 de mayo, se llevó a efecto la celebración de los 399 años de la Comunidad Agrícola Ganadera Granizo-Olmué Mariana de Osorio, acto encabezado por Pedro Sánchez, presidente de los comuneros; quien estuvo acompañado del alcalde Tomás Aranda, los concejales Macarena Santelices y Sonia Muñoz, el presidente de la UNCO de J.V. Oscar López, el historiador Fernando Venegas, dirigentes locales, y comuneros.
En la oportunidad se distinguió con un hermoso diploma alusivo a los comuneros:
Juan Leiva Guzmán, Carlos Vilches Díaz, Jorge Leiva Peñalillo, Francisco Ponce Morales, Sergio Castro Hidalgo, José Castro Guzmán, Margarita Hidalgo Castro, Clara Huerta Jerez, Luis Valdebenito Flores, Adin Canales Figueroa, Domingo Guerra Sepúlveda, Aurelio Ponce Cárdenas, Guillermo Palma Rodríguez, Jorge Rojas Rojas , Aida Cisternas Gutiérrez, Mariano Figueroa Ponce, Carlos Cáceres Montenegro, Luis Osorio Canales, Arturo Miranda Báez, Vicente Octavio Flores Devon, Rolando Pereira Robles, Arturo González González, Fernando Vilches Valdebenito, Benito Ruiz Verdejo, Héctor Alvarado Castro, Gastón Ruz Campos, y Pedro Morales Devon.
Se disfrutó de un excelente show artístico, con la presencia de tres agrupaciones folclóricas de Santiago que brindaron varios pies de cueca, también las agrupaciones locales Los Hijos de Mariana de Osorio y Los de Arrebol, brindaron su saludo con varios canciones del repertorio folclórico nacional y varios pies de cueca, luego las canciones románticas con el doble de Marco Antonio Solis, y la pícara rutina de Los Locos del Humor, finalizando con las canciones pop del grupo Quimera de Limache; contando con la animación de Gonzalo "Torito" Martínez quien también cantó e hizo bailar a los presentes.
* "La comunidad de Olmué es tan antigua que se pierde en el tiempo, su primer antecedente está en el testamento de doña Mariana de Osorio, dueña de la estancia desde 1604, quien dejo como herederos a sus indígenas de encomiendas, más algunos parientes. Ella fue muy clara: “mando se les entregue la estancia de Olmué, la que al presente tengo, de la cual les hago gracia y donación para mis indios, para sus mujeres, hijos y descendientes”.
Ella encargo a las autoridades que nadie les quitara sus tierras, cultivos y ganados, ni que les ocupasen sus tierras sin su consentimiento “prefiriéndolos siempre en las mejores tierras y en las primeras aguas, ateniendo a que suele faltar, y los que sembraren tienen obligación de pagar a los herederos sus terrazgos que no pudiesen quitárselas, “ni los ministros de su majestad”… Los indígenas viéndose solos comenzaron a arrendar sus tierras a españoles y mestizos para que cultivaran, atrayendo con ello, presión sobre su tenencia. No obstante ello fue de su propia voluntad.
A juzgar por los documentos que se encuentran en el Archivo Histórico Nacional, fue fundamental en la salvaguardia de los derechos de los indígenas la existencia de un protector de Indios, que permite que la convivencia de los nativos con los españoles mestizos se desarrollara aunque no sin contratiempos.
En el siglo XVIII los indígenas de Olmué no alcanzaban una decena. En todo caso, no es posible saber cuántos eran cuando se entregaron a Mariana. En la práctica las tierras estaban en manos de mestizos y españoles e inevitablemente como ocurría en todo chile, no faltaron los abusos.
No obstante hay un aspecto no menor considerar, las exportaciones de trigo al Perú aumentaron la presión sobre todas las tierras próxima al río Aconcagua. Olmué no fue la excepción. Entones, los españoles y mestizos que se avecindaron en Olmué defendieron a muerte la tierras, lo que significó su conservación como propiedad independiente hasta el siglo XIX. Ya en los inicios de la república, en Olmué había una gran cantidad de familias, entre las que destacan los Figueroa, Guzmán, Morales, Ponce y Reyes. La mayoría de ellos tenía sus casas y una chacra en las proximidades del estero de Olmué o del camino que iba en dirección a la cuesta La dormida, vivían de la agricultura, la minería o de la venta de productos al creciente mercado de Valparaíso.
Los cerros eran comunes, ahí criaban ganado y extraían leña. El desarrollo de Limache, valle abajo, con la llegada del ferrocarril en 1856, permitió la valorización de Olmué como lugar de descanso y recreo. Muchos porteños comenzaron a comprar tierras en el fondo del valle, teniendo de inmediato derechos en los cerros. La cada vez mayor presión sobre el suelo y los derechos motivo a los comuneros a ordenar la administración del lugar es por esto que en 1858, se nombra a José Domingo Morales como administrador, la idea era que dirigiese “la hacienda en comunidad tal como si fuera suya o de su propio dominio atendiendo con el mayor esmero y delicadeza todos los negocios concernientes a ella, llenado una contabilidad clara de su administración tal como si la misma comunidad en persona lo hiciera…” El poder lo firmaron 127 personas. De ahí en adelante se nombran sistemáticamente administradores los que tendrán un rol como el de protectores de indios de la Colonia. También van a realizar donaciones destacando el cementerio y matadero donadas a la Municipalidad de Olmué en 1894.
Pese al fraccionamiento que va sufrir por la secesión de los comuneros de Los Maitenes en el siglo XX, lo evidente es que la comunidad es innegablemente una realidad histórica. Se puede afirmar que la historia de Olmué y de la comunidad Mariana de Osorio, hoy con más de 750 comuneros inscritos, sin considerar a sus familias, es una sola.

* Texto del Historiador Fernando Venegas Espinoza en su libro "Los Herederos de Mariana de Osorio", que narra la historia de las comunidades mestizas de Olmué; Republicas campesinas en los confines del Aconcagua interior. SS. XVII - XXI.

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